Jueves, 26 de octubre de 2006
LA COGIDA Y LA MUERTE A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un ni?o trajo la blanca s?bana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo dem?s era muerte y s?lo muerte a las cinco de la tarde. El viento se llev? los algodones a las cinco de la tarde. Y el ?xido sembr? cristal y n?quel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones de bord?n a las cinco de la tarde. Las campanas de ars?nico y el humo a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. ?Y el toro solo coraz?n arriba! a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde cuando la plaza se cubri? de yodo a las cinco de la tarde, la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en Punto de la tarde. Un ata?d con ruedas es la cama a las cinco de la tarde. Huesos y flautas suenan en su o?do a las cinco de la tarde. El toro ya mug?a por su frente a las cinco de la tarde. El cuarto se irisaba de agon?a a las cinco de la tarde. A lo lejos ya viene la gangrena a las cinco de la tarde. Trompa de lirio por las verdes ingles a las cinco de la tarde. Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde, y el gent?o romp?a las ventanas a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. ?Ay, qu? terribles cinco de la tarde! ?Eran las cinco en todos los relojes! ?Eran las cinco en sombra de la tarde! Federico Garc?a Lorca, 1935 Imagen
Publicado por jymbo13 @ 19:05
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